Justificación

La inequidad entre mujeres y hombres es la más antigua y persistente en el tiempo y en el espacio. Es también la más extendida ya que afecta a la mitad de la humanidad. A diferencia de lo que ocurre con otras formas de discriminación, ésta sigue sosteniéndose con el argumento de su naturaleza biológica o con justificaciones de orden cultural, por lo que se mantiene invisible.

El saber, producto de la competencia científica, humanística y artística de alto nivel, multiplica y profundiza su creatividad cuando sus poblaciones, en particular sus hombres y mujeres lo producen sin diferencias.

Una comunidad que produce saber en condiciones de inequidad no ha incorporado uno de los efectos más importantes del conocimiento: aplicarlo para favorecer a los propios individuos. Una comunidad de excelencia es también aquella capaz de volver la mirada hacia su interior y aplicar los beneficios del saber al crecimiento equitativo de los grupos e individuos que la componen.

Aceptar y reconocer esta problemática, investigar sus causas, medir su impacto y realizar acciones encaminadas a su resolución significa cumplir con un imperativo ético y enriquecer nuestra vida académica.

El Programa de Desarrollo Institucional Visión 2013 menciona que:

“…las instituciones de educación superior, además del compromiso ineludible de proveer de competencias sólidas al mundo presente y futuro, deben incorporar a su quehacer la necesidad de consolidar una perspectiva interdisciplinaria y promover el pensamiento crítico y la ciudadanía activa, lo cual contribuye al logro del desarrollo sustentable, la paz, el bienestar, el desarrollo y los derechos humanos -incluyendo la equidad de género- a través de sus funciones de docencia, investigación y extensión, desarrolladas en contextos de autonomía institucional y libertad académica (Unesco, 2009).

La UNESCO (1998) incita a los gobiernos a implementar reformas tendientes a transversalizar la perspectiva de género en todos los ámbitos educativos. En este contexto es oportuno asumir el compromiso de revisar las políticas y prácticas internas, reorganizar y definir mecanismos que incorporen la perspectiva de género e instrumenten acciones afirmativas que conduzcan a corto y mediano plazo al establecimiento de condiciones equitativas para mujeres y hombres en las áreas sustantivas de la Universidad: investigación, docencia, vinculación, extensión y difusión.

El compromiso que el Rector y las autoridades han mostrado con este objetivo se vuelve el motor que impulsa nuestra intervención para lograr mayores niveles de igualdad entre hombres y mujeres de esta casa de estudios.

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Universidad Autónoma de Sinaloa, Centro de Políticas de Género para la Igualdad entre Mujeres y Hombres
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